Palpitaciones, sensación de falta de aire, mareo, temblor, opresión en el pecho y un miedo intenso a que esté ocurriendo algo grave. Cuando aparecen estos síntomas de forma repentina, es habitual pensar: “¿Qué me está pasando?” o incluso “¿Me voy a morir?”. El problema es que términos como crisis de ansiedad, ataque de pánico, crisis…
